Ante las contínuas crisis económicas que siguen produciendo los gobiernos de los Estados Unidos de Norteamérica, los países desarrollados y emergentes, vienen sosteniendo reuniones para no utilizar el dolar y aplicar monedas fuertes de Europa, Asia y Sudamérica.
Estas son las primeras conclusiones de expertos economistas, politicólogos y periodistas, que analizan el "rompecabezas" de la delicada situación económica y financiera del país del norte, que está al borde de una quiebra total.
El gran despilfarro de dinero de los últimos años producido tanto por la banca privada como por el Gobierno de Washington, creó la hecatombe de insospechables consecuencias socio-económicas, políticas y sociales.
Los bancos norteamericanos, otorgaron negligentemente créditos hipotecarios, que se convirtieron en impagables y que a su vez trajo como consecuencia el boomerang de caída de las bolsas y el grito de socorro al Banco Central de Reserva de Estados Unidos, entidad que otorgó más de medio billón de dólares para salvar a la banca caída.
Pero el Gobierno estadounidense fue el más negligente e imprudente, al otorgar esos préstamos a la banca privada y por continuar desenvolsando inmensas cantidades de dinero, más de 600 billones de dólares para mantener guerras fratricidas en Afganistan e Irak e intervenciones en países de Oriente Medio. Más no lo hizo para los jubilados y para la salud y educación.
Otra de las causas son las contínuas subensiones a los agricultores e industriales, que exportan sus productos a menores precios, perjudicando a productores similares de Latinoamérica, Europa, Asia y Africa. Un ejemplo de ello es Mexico, que depende del 80 por ciento del mercado norteamericano.
La caída del mercado norteamericano se puede apreciar porque los productos chinos han invadido este mercado. Los indices del desempleo son asustadores. Podrían llegar a un 10 por ciento en menos de 3 años.
Los inmigrantes ilegales, paradójicamente están ayudando a la economía norteamericana, porque a éstos no se les paga sueldos justos. La gran población de ascendencia y descendencia latinoamericana, que supera los 50 millones de habitantes en ese país, no darán su voto a Barack Obama, que pretende ir a una reelección el próximo año.
Como es conocido, la economía de EE.UU. ya no representa una seguridad, ni para el Tesoro norteamericano, ni para los países que tienen intereses financieros en Wall Street. Washington ha gastado más de lo que tiene y el aumento del tope de endeudamiento, no soluciona el grave problema que afecta a la población norteamericana.
China, utilizará su propia monedas para sus transacciones comerciales. Europa, lo hará con el euro y Sudamérica, lo hará con el real, aceptando negociaciones con otras monedas de los países vecinos.
Estas medidas son el comienzo de los cambios que seguirán presentándose durante el presente y los siguientes años.


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