domingo, 15 de marzo de 2015

¿CUBRIENDO LA HUMILLACIÓN?

Por Walter Seminario

El Primer Ministro israelí, Binyamin Netanyahu (“Bibi” para sus amigos), se apareció hace unos días en el senado de los Estados Unidos y se mandó un discurso a su antojo enrostrándole al presidente del país, Barack Obama, su presunta incapacidad para tratar con el gobierno de Irán con materia nuclear. 
Así como suena: se mandó como si estuviera en su casa.
Pero la cosa es más irrespetuosa aun si se tiene en cuenta que el senado, en manos mayoritarias de los “halcones” (“hawks”) republicanos (que creen que les asiste el privilegio divino de invadir países ajenos), invitó al representante del estado sionista sin tomarse el trabajito ni la molestia de consultarle –ni de informarle previamente– al presidente Obama.
Esto demuestra la gran influencia del sionismo en los controles del país cuya capital es la ciudad de Washington, D.C.
Según despachos de prensa, “Bibi” fue interrumpido varias veces por estruendosos aplausos de los republicanos. Los demócratas abandonaron el recinto, indican los despechos.
Uno de los más entusiastas fue el senador John McCain, quien aprovechó la ocasión para pedir la intervención militar en Venezuela a fin de tumbar a un gobierno legítimamente democrático (pero como no cuenta con la aprobación de Washington, es, en consecuencia, antidemocrático. Es así como Washington entiende la doctrina democrática).
Entonces, golpeado y humillado por los blancos republicanos, el pobre presidente Obama tuvo que sumarse al grito de guerra del conservador McCain, senador por el estado racista de Arizona. Y salió con la disparatada declaración de que Venezuela es un peligro para su país.
Así, con esa estupidez y esa simpleza manejan la política internacional los que pueden – no porque sean inteligentes, sino, simplemente, porque pueden. Por eso es que el mundo anda todo lo mal que anda.

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