
BARACK OBAMA PRETENDE UN
CAMBIO EN LA POLITICA LIBERAL
El 20 de este mes de Enero Barack Obama asumió el cargo de Presidente de Estados Unidos del centro de Norteamérica, con cierta humildad y coraje “en medio de nubarrones y furiosas tormentas” como él mismo calificó.
“Nuestra nación está en guerra frente a una red de gran alcance de violencia y odio. Nuestra economía está gravemente debilitada, como consecuencia de la codicia y la irresponsabilidad de algunos, pero también por el fracaso colectivo a la hora de elegir opciones difíciles y de preparar a la nación para una nueva era”, expresó en su día de asunción al mando gubernamental de la nación norteña.
Obama, inició su primer discurso como 44 mandatario de esa nación, haciendo un mea-culpa, una autocrítica a la dramática historia de ese país plagado de guerras internas y externas y de una pésima política capitalista de sólo producción y consumo, olvidándose de un verdadero desarrollo humano con principios, con valores y objetivos de evolución nacional e mundial.
El afronorteamericano culpó directamente a la política del ex presidente Bush (títere del sionismo) y de sus acólitos, que sólo aplicaron la “codicia” de aprovechar hasta las guerras para sacar beneficios, como es el petróleo y la reconstrucción de Irak. A todos aquellos que causaron la recesión, crisis y caos en el país del norte, los acusó también de “irresponsables”.
“Un temor persiste de que el declive de Estados Unidos es inevitable y de que la próxima generación debe reducir sus expectativas”. Así de tajante fue, frente a los desafíos que enfrenta desde ya y que espera enfrentarlos. Desafíos de la rescisión económica, déficit, deuda externa y deuda interna, desempleo, desequilibrio del presupuesto, corrupción, narcotráfico, crimen organizado, mantenimiento de guerras por cuestiones energética, económicas y políticas de intereses egoístas de grupos o sectas unipolares.
Reconoció ante los dos millones de personas que asistían al acto presidencial, “la promesa divina: de que todos son iguales, todos son libres y todos merecen la oportunidad de alcanzar la felicidad plena”. Lo único que le faltó agregar que esa promesa divina es para todo el mundo, no sólo para los llamados “americanos” de Estados Unidos, porque aclarando el calificativo, todos los latinoamericanos y caribeños somos los verdaderos americanos, porque somos la mayoría en este continente y merecemos la felicidad plena, con la diferencia, de que esta felicidad es construida por nuestro propio esfuerzo, libertad y sabiduría.
“A partir de hoy, debemos levantarnos, sacudirnos el polvo y volver a empezar la tarea de rehacer Estados Unidos”, sostuvo el líder de los “demócratas”. Rehacer ese país, es un buen objetivo, pero rehacerlo distinto a lo que fue hasta hace pocos días con ese señor llamado George W. Bush, calificado como el peor presidente de toda la historia de esa nación.
Vale la pena destacar que en ese rehacer, Obama precisó que utilizará “el sol, el viento y la tierra para alimentar a nuestros automóviles y hacer funcionar nuestras fábricas. Y transformaremos nuestras escuelas y universidades para hacer frente a las necesidades de una nueva era”, utilizando mejor la ciencia y la tecnología.
Esa nueva era ya la están viviendo otros países, en donde no sólo se da importancia a los elementos de la tierra, el agua, el aire y el fuego, sino a la formación de un ambiente verdaderamente saludable y sostenible para la vida humana. La ciencia y la tecnología debe usarse para el desarrollo de esa nueva era de paz, sabiduría, integración y armonía entre todos los pueblos de este planeta. No a la guerra y al dominio de un moderno imperio que usa la ciencia y la tecnología para conquistar sus terribles apetitos.
“ Una nación no puede prosperar durante mucho tiempo si favorece sólo a los ricos”, señaló el jefe de ese gobierno. Estas palabras son muy significativas porque el capitalismo sólo favorece a los ricos de todas las áreas de la producción, mas no así a la productividad que son los trabajadores. Esto puede considerarse como un cambio hacia una política social humanitaria, “hacia el bien común” como él mismo enfatizó.
El gobernante norteamericano dijo que su gobierno está “listo para asumir el liderazgo una vez más”. Sólo que hay que aclararle al señor Obama, que el liderazgo será compartido con otras naciones como China, Rusia, India, Brasil, Irán, Venezuela, Argentina, entre otros países emergentes y por emerger.
Lo que sí Obama estuvo y está equivocado, es sobre sus consideraciones respecto a que “la seguridad emana de la justicia de nuestra causa, la fuerza de nuestro ejemplo y las cualidades de la templanza, la humildad y la contención”. De qué seguridad habla, cuando cualquier país puede ser invadido por los norteamericanos, alegando cualquier suposición, como el caso de Irak que su gobierno creía que tenía armas químicas o de Irán que piensa que puede desarrollar la energía atómica, como si todos los pueblos no tuvieran la soberanía de evolucionar y progresar como los demás países que usan normal y legalmente esa energía.
De qué justicia habla, si los propios norteamericanos viven en una gran incertidumbre, ni hablar de los inmigrantes latinoamericanos, asiáticos y africanos de quienes depende el progreso productivo de EE.UU., pero son perseguidos, vejados, ultrajados.
“Comenzaremos a dejar Irak, de manera responsable, a su pueblo, y forjar una paz ganada con dificultad en Afganistán”. El gobierno del señor Obama debe declarar ante el mundo su responsabilidad, su culpabilidad y autoría de crímenes de lesa humanidad en Irak, no sólo contra millones de iraquianos, sino crímenes de destrucción de una rica civilización de la cultura persa y además de ultraje a los recursos energéticos de esa nación, como es el petróleo.
Una paz ganada con dificultad en Afganistán? Ese pueblo empeoró su estado, cuando fue invadido por las tropas norteamericanas del señor Bush. Y el caso se empeorará porque el señor Obama ha declarado que sacará las tropas de Irak para pasarlas a Afganistán. De qué paz habla el nuevo presidente estadounidense?
“Con viejos amigos y antiguos contrincantes, trabajaremos sin descanso para reducir la amenaza nuclear y hacer retroceder el fantasma de un planeta que se caliente”. Aquí Obama se refiere al calentamiento global, del efecto invernadero, causado por las fábricas de armas nucleares y químicas, de los grandes laboratorios de medicina dependiente, de fertilizantes que envenenan las plantas y los productos alimenticios, de las grandes minas de petróleo y de minerales que envenenan a poblaciones y los ríos. En realidad la amenaza nuclear es de parte de ellos, de los militares sionistas del Pentágono que quieren aplicarla como recurso de sus batallas imperialistas de dominación y exterminio de la humanidad.
“Somos una nación de cristianos, musulmanes, judíos, hindúes y de no creyentes. Estamos formados por todas las lenguas y culturas, procedentes de cada rincón de esta Tierra; debido a que hemos probado el mal trago de la guerra civil y la segregación”. Obama, reconoce que son originarios de culturas del mundo entero, pero se olvidó que los auténticos estadounidenses son las cientos de tribus como los Cheyenes, Pieles Rojas, Cheroques, etc., etc. que fueron exterminados por los descendientes europeos, especialmente de los ingleses. Reconoce a su pueblo que carga sed de conquista, venganza y resentimientos entre ellos y con las poblaciones de actuales inmigrantes.
“Al mundo musulmán, buscamos un nuevo camino adelante, basado en el interés mutuo y el respeto mutuo”. Ojala que el mandatario afroestadounidenses cumpla con esta promesa: “interés mutuo” y “respeto mutuo”, porque durante los anteriores gobiernos desde el siglo pasado hasta la era de Bush, fue todo lo contrario: se hablaba de “nuestros intereses” y “respeto a la ley del garrote”.
“A aquellos que se aferran al poder mediante la corrupción y el engaño y la represión de la disidencia, tenéis que saber que estáis en el lado equivocado de la historia; pero os tenderemos la mano si estáis dispuestos a abrir el puño”. Aquí Barack se dirige explícitamente a los gobernantes Fidel y Raúl Castro de Cuba, Hugo Chávez de Venezuela y al Presidente de Irán. Mas Obama está equivocado, porque Estados Unidos no tiene moral para hablar de corrupción, engaño o represión, porque los gobernantes yanquis son los que aplicaron durante el siglo pasado toda esa maraña que sigue utilizando hasta hoy la llamada “inteligencia” de la CIA, el FBI, el Pentágono, la Secretaría de Estado y sus miles de miembros que operan en todo el mundo, bajo el eterno dominio del Consejo Mundial Judío. Y aplicaron ese pandemonio de acciones en diversos países del mundo, especialmente en Latinoamérica, Asia y Africa.
El mandatario, de origen africano, prometió ayudar a los pueblos pobres del mundo. Pero la pregunta es con qué plata si todo se despilfarra en las guerras de Afganistán e Irak e incluso pretende Obama mismo, atacar a Irán, sin justificación alguna.
Y como si fuera un gobernante del mundo, se dirige a naciones que gozan de relativa abundancia y les manda no permitir mas las indiferencia ante el sufrimiento fuera de sus fronteras. Reconoce “..ni podemos consumir los recursos del mundo sin tomar en cuenta las consecuencias; porque el mundo ha cambiado y nosotros tenemos que cambiar con él”.
Es el primer presidente que declara ante millones de estadounidenses y del mundo que Estados Unidos es un “consumidor de los recursos del mundo”, utilizando todo tipo de maniobras e implícitamente reconoce las graves consecuencias para la humanidad y el planeta. Allí tenemos las pruebas con las exploraciones, explotaciones, comercialización y consumo de la energía (petróleo, gas), minerales, alimentos, agua, madera, etc. en distintas partes del planeta para beneficiarse, sin importarle la forma cómo consigue esos productos naturales.
“Lo que se nos pide ahora es una nueva era de responsabilidad – un reconocimiento, por parte de cada estadounidense, de que tenemos deberes para con nosotros, nuestra nación y el mundo, deberes que no admitimos a regañadientes, sino que acogemos con alegría, firmes en el conocimiento de que no hay nada tan gratificante para el espíritu, tan representativo de nuestro carácter que entregarlo todo en una tarea difícil”.
Quién le pide a Barack Obama esta gigantesca tarea? Indudablemente el pueblo de ese país, pero podrá hacerlo? Podrá hacerlo pasando la muralla del sionismo que está metido en todas partes? Le preguntaríamos al señor Obama, qué deberes acogerán con alegría ante el mundo, si a la mente se nos viene: la intervención, el chantaje, el egoísmo, el dominio, la injusticia, la tortura, la corrupción, el gran consumo de drogas y otros machiavélicos hechos registrados en la historia oscura de ese país, ocasionados por los gobiernos de turno.
El mandatario norteamericano terminó su discurso que fue una síntesis de plan de gobierno para los próximos 4 años, haciendo alusión a su raza africana e invocó a las generaciones actuales y futuras a seguir un camino de peligros comunes, de corrientes heladas y las tormentas que se avecinan y llevar el regalo de una verdadera libertad para todos.
Dentro de todo este panorama político que Obama esbozó en su primer discurso a la nación, hay algo de bueno: en los últimos días dispuso la clausura de la cárcel de la basa naval de Guantánamo, (mal ejemplo norteamericano de torturas y detenciones ilegales, sin juzgamientos de presuntos terroristas).
Como se sabe EE.UU. ocupa ese territorio cubano en forma ilegal desde el siglo pasado y La Habana ha solicitado su devolución. Por otro lado, Obama tiene la disposición política de apoyar la formación del estado de Palestina, previa paz entre los bandos palestinos e israelíes. Además, ha decretado justicieramente, que los salarios de los trabajadores sean iguales tanto para hombres como para mujeres.
Otra medida positiva dispuesta por el Presidente afronorteamericano, es que la ciencia y la tecnología vuelvan a su verdadero lugar, vale decir al servicio de la sociedad y no como en la actualidad, al servicio de intereses políticos de las grandes transnacionales del comercio, industria y de las armas sofisticadas que utilizaron en las guerras de EE.UU. contra Camboya, Vietnam, Corea, Laos, Irak, Afganistán, Líbano, Gaza y Cisjordania, entre otros lugares del mundo.
Lo malo de Obama está, en que la semana pasada, legalizó el aborto en su país, causando una gran protesta a nivel nacional y de líderes de los derechos humanos, incluyendo la del Jefe de la Iglesia Católica, el Papa Benedicto XVI. El aborto es un crimen de lesa humanidad.
Otra acción que traerá graves consecuencia, es el otorgamiento de más de 800 mil millones de dólares por parte de la Reserva Federal para dar aire a la economía privada de la banca, industria y comercio de Wall Street. Mas ese dinero es del pueblo norteamericano, no de lo ricos que despilfarraron el dinero en créditos e inversiones irresponsables, como las calificó el mismo Obama.
Ojala que todas las promesas proclamada por Obama en su asunción de mando, sean llevadas a los hechos y Estados Unidos sea verdaderamente libre de toda la negatividad que ha traído y trae la política capitalista de un liberalismo, del conservadorismo fundamentalista, de un mero consumismo y de un simple desarrollo físico, mas no un desarrollo mental, ni mucho menos un desarrollo espiritual, sin sectas o religiones interesadas relacionadas con las políticas liberales de dominio. Ojalá que Obama esté libre de la influencia de la política sionista de Israel y por lo tanto del Consejo Mundial Judío con sede en los mismos Estados Unidos.
Barack Obama pretende cambiar la política impuesta por Estados Unidos después de la segunda guerra mundial, en donde la guerra, fue y es un comercio más para las elites capitalistas de ese país. Podrá Obama realizar todos los ideales sociales de la población norteamericana, en medio de esas corrientes heladas y tormentas que se avecinan? La historia lo juzgará.


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