viernes, 26 de diciembre de 2008
EL ZAPATAZO DE LA LIBERACIÓN
El mes de Diciembre del 2008 debe ser recordado por todos los musulmanes, islámicos, cristianos, budistas, hinduistas, judíos y sus sectas, a si como por políticos capitalistas y socialistas de derecha, centro e izquierda de todo el mundo, de un hecho que remeció la cabeza del todavía presidente de Estados Unidos de América del Norte, George W. Bush.
Se trata de los zapatazos que fueron lanzados por un periodista iraquí al mandatario yanqui en una conferencia de prensa que ofrecía en Bagdad, la capital persa. Este hecho fue considerado como un símbolo de la despedida, el desprecio, el odio y el rechazo no sólo del pueblo de Irak y de los pueblos musulmanes e islámicos, sino de todo el mundo civilizado, en contra de un jefe de estado y de su gobierno judío-sionista que atenta contra todos los derechos humanos.
La humanidad está harta de tantas guerras fratricidas en la historia de este planeta; está harta de tantas invasiones y conquistas de las fuerzas armadas norteamericanas; está harta de tantas intervenciones de Estados Unidos, convirtiéndose en el país más agresor desde el siglo pasado hasta nuestros días, produciendo millones de muertes tanto de civiles y militares, fuera de su territorio.
La humanidad no puede olvidar la primera y la segunda guerra mundial, no puede olvidar las guerras contra el Japón, Camboya, Laos, Vietnam, Corea; las intervenciones militares de los fundamentalistas gobernantes norteamericanos sionistas, en contra de pueblos y naciones aparentemente soberanas, pero pisoteadas por aquel monstruo conocido.
La humanidad no puede olvidar las actuales guerras producidas por Washington en contra de Afganistán e Irak, intervenciones y ocupaciones que sólo tuvieron y tienen el motivo de robar el petróleo de esos países islámicos.
La humanidad no puede olvidar las dictaduras militares gestadas por los gobernantes estadounidenses y llevadas a cabo en Europa y en Latinoamérica, hechos que ocasionaron millares de asesinatos, torturas, desapariciones y éxodo de perseguidos por las mafias y mercenarios militaristas que actualmente son juzgados por las masacres producidas en contra de inocentes ciudadanos.
La humanidad no puede olvidar que los gobernantes sionistas de los Estados Unidos actúan con el objetivo de diezmar, acabar y ocasionar un holocausto de la humanidad necesitada, hambrienta, enferma e ignorante, con la finalidad de asaltar países subdesarrollados. No pueden olvidar que los ideólogos de la extrema derecha estadounidense, inventaron graves enfermedades como el SIDA para exterminar a millones de africanos en diversos países de ese gran continente, rico en recursos minerales y vegetales.
La humanidad no puede olvidar la manipulación mundial de los sionistas norteamericanos, en las economías, las finanzas, el comercio, las industrias, los laboratorios, la educación, la cultura, las religiones, la política, el militarismo y los medios de comunicación, vale decir de periódicos, revistas, televisión, radio, cine y publicidad, convirtiendo esos medios en medios atrofiantes y alienantes.
La humanidad no puede olvidar los asesinatos de líderes en pro de los derechos humanos, como Mahatma Gandhi, Walter Ludir King, Salvador Allende, ocasionados por mercenarios de la CIA. Y miles de líderes sindicales, sociales, estudiantiles y políticos socialistas o progresistas, asesinados por las mismas huestes imperialistas estadounidenses, mercenarios y delincuentes pro yanquis.
La humanidad no puede olvidar que la política consumista propalada y difundida por los Estados Unidos, es absorbente, corrupta y discriminatoria. Para los gobernantes sionistas, sólo el pueblo norteamericano tiene derechos de existencia, bienestar y comodidades, los demás en el mundo deben sólo sobrevivir en medio de los problemas creados y mantenidos por la “inteligencia” del sionismo judío norteamericano y sus satélites. El sionismo no quiere el desarrollo de la humanidad en su conjunto, porque de ser así no podría dominarla como pretende.
La humanidad no puede olvidar que vive bajo amenaza de la guerra convencional, atómica, química y de otros inventos producidos por las mafias militaristas del sionismo norteamericano.
La humanidad no puede olvidar que los gobernantes norteamericanos, quieren apropiarse no sólo del petróleo de Afganistán, de Nigeria, de Irak, de Irán, de los países árabes y de Venezuela, sino que quieren apropiarse de la Amazonia, que pertenece a 6 países sudamericanos, y considerado el pulmón del mundo.
La humanidad no puede olvidar que los Estados Unidos, quieren apropiarse de las extraordinarias reservas de agua de Iguazú, ubicada en la triple frontera de Brasil, Paraguay y Argentina. Tengamos presente que tanto la Amazonia, como Iguazú son considerados fuentes y reservas de alimentos y de agua a nivel mundial. Según datos estadísticos, a excepción de las reservas de Iguazú, el mundo sufrirá una escasez del líquido elemento dentro de unos 25 años.
La humanidad no puede olvidar la grave crisis económica ocasionada por el imperio sionista de los Estados Unidos, que ha colocado en alerta roja a muchos países del mundo, permitiendo que sus bancos de reserva desembolsen miles de millones de dólares para los grandes consorcios de bancos y empresas privadas de todos los sectores de la producción, con la finalidad de no hacerlos quebrar. Los analistas políticos consideran que esta rescisión ha sido deliberadamente orquestada por la “inteligencia” del imperio con la finalidad de ayudar a la caída de la política capitalista, liberal, del mero consumismo de Estados Unidos y de países de esa misma ideología.
La humanidad no puede olvidar que el 99 por ciento de los países que conforman la Organización de las Naciones Unidas (ONU), otorgan sus votos en contra del embargo económico ilegal, inhumano e injusto, producido por los Estados Unidos en contra del gobierno y pueblo de Cuba.
La humanidad no puede olvidar la demencial hecatombe del lanzamiento de las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki por parte de la aviación norteamericana, con las consecuencias que todos conocemos y que continúan hasta hoy en el sentimiento del pueblo japonés y de la comunidad mundial.
La humanidad no puede olvidar que los gobiernos sionistas de Estados Unidos, tienen como política la violencia, la guerra, el asesinato, la amenaza, el garrote, el abuso, la prepotencia, la ley de la selva y la corrupción. Los gobiernos yanquis, no respetan los derechos humanos tanto a nivel de sus ciudadanos como del mundo entero. Ellos imponen sus propias leyes y no respetan las leyes internacionales.
Todos estos recuerdos están en la memoria de la humanidad y es por ese motivo que las mentes libres y sabias rechazan las actitudes maquiavélicas de los gobernantes del sionismos mundial, que lindan con las grandes mafias italianas de la “cosa nostra”, con la GESTAPO alemana, los cárteles del narcotráfico colombiano y la “inteligencia” de grupos terroristas. ¿Qué diferencia hay entre las explosiones que colocan los fundamentalistas musulmanes y las matanzas masivas que llevan a cabo los ejércitos de Estados Unidos, utilizando armamento moderno? Ambos hechos se pueden calificar de terroristas.
Todo este cuadro negativo de la política exterior de los Estados Unidos será difícil que el mismo Barack Obama pueda borrar o cambiar, ya que el representante del Partido Demócrata es uno más del cuadro gestado por el Consejo Mundial Judío. Obama fue preparado por el sionismo norteamericano para gobernar y él tiene que seguir la política de: primero el sionismo israelita mundial, encabezado por los Estados Unidos, seguido por sus acólitos o súbditos del imperio.
El caso es que Barack Obama no va a poder cumplir con las promesas hechas durante las campañas presidenciales de las elecciones “primarias” y de “colegios electorales”, sino que el fin de la política liberal capitalista y ortodoxa de Estados Unidos está llegando a su fin, la que comenzó con la actual rescisión y terminará con la imposición de otras naciones lideradas por China y Rusia.
Estados Unidos no podrá soportar la falta de liquidez en sus arcas fiscales, no habrá dinero para alimentar sus guerras, sus negociados, sus industrias militaristas, no habrá dinero para comprar petróleo para su devorador consumo, no soportará que muchos países dejen de utilizar el dólar como moneda comercial, debido a su escaso valor, no soportará que los millones de inmigrantes latinoamericanos, asiáticos y africanos retornen a sus países de origen y dejen sin mano de obra barata a sus industrias y empresas comerciales y de servicio. Los grandes bancos e industrias de China, Alemania, Japón y de otras naciones se impondrán ante la alicaída economía de aquel país tristemente célebre.
Los zapatazos iraquianos lanzados a George W. Bush, pueden también ser lanzados al nuevo Presidente Barack Obama, si es que sigue la ley ortodoxa del sionismo judío. El afroestadounidense será el primer jefe de estado que gobierne un país en declive. El pueblo norteamericano se levantará contra esa hegemonía seudo política y saldrán líderes sociales, humanos y fraternales, solidarios con el desarrollo sostenible de un nuevo mundo.
Feliz año 2009 para un nuevo mundo que se viene lleno de paz, de verdadera libertad, desarrollo integral en todos los campos socio-económico, político-cultural y espiritual, sin fundamentalismos de ningún partido político, ejército o religión determinada.
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